El PLD, sinónimo de modernidad y progreso

 

Del 16 al 31 de mayo de 2018

Es indudable, el Partido de la Liberación Dominicana ha dejado su impronta en el quehacer político del país. Lo hizo desde la oposición, cuando demostró que los partidos no solo debían funcionar en tiempo de campaña, sino que su existencia era permanente y tenía que guardar correspondencia con el día a día del pueblo dominicano, al que debía apoyarse de manera permanente. En ese sentido, se recuerda, por ejemplo, el trabajo que hicieron los peledeístas, organizados en brigadas, durante los días del paso del ciclón David el 31 de agosto de 1979.

También cuando el Partido se integró a las actividades de recolección de fondos para garantizar que los deportistas olímpicos dominicanos pudieran participar en las olimpiadas de 1980, boicoteadas por Estados Unidos y otros países que le apoyaron en esa insensatez.

Lo mismo se hizo con la creación de murales propagandísticos en tiempo de campaña y de las célebres caminatas, en las que se identificaba a las personas que las apoyaban para luego visitarlas y trabajarlas políticamente. De las caminatas se pasó a las marchas animadas con decoradas patanas, que Bosch calificaría luego de mítines en movimiento. Debe recordarse que en el país lo que primaba eran los mítines.

Ya en el gobierno, el PLD ha continuado esa línea de conducta. Si se habla de modernidad del país, por asociación de ideas se piensa en el Partido de la Liberación Dominicana. A este le tocó crear desde el gobierno las condiciones para que las computadoras —el mayor símbolo de modernidad en los finales del siglo pasado y el inicio de este— se  convirtieran en algo común en nuestros hogares, independientemente de lo remoto del lugar donde se viviera. Y cuando las comunidades eran muy pobres, se les llevaron los célebres centros tecnológicos. El siguiente paso fue  llevarlas a las escuelas, tanto a los profesores, con facilidades, como a los propios centros educativos. Ahora, con República Digital, el propósito es garantizárselas a los estudiantes.

Otro aspecto de la vida nacional en que el Partido de la Liberación Dominicana ha dejado su impronta es el de la comunicación vial. Lo que se ha hecho aquí es también modernización. Se empezó con  los túneles y elevados, se continuó con  el Metro de Santo Domingo, primero una línea y luego la segunda, y ya la tercera está en su fase final. Y si algunos creían que no podía hacerse más, ahí está el Teleférico de Santo Domingo, dejado en servicio el 22 de este mes.

Al igual que el Metro, el Teleférico de Santo Domingo, que lo complementa en la parte norte del Distrito Nacional, es la solución que necesitaban, y merecían, los 287 mil habitantes que se beneficiarán de él directamente, distribuidos de la siguiente manera: Gualey, 132,773; Los Tres Brazos, 57,510 y en Sabana Perdida, 97,149. Estos conciudadanos disfrutarán a partir de ahora de un servicio de transporte digno, rápido, económico y seguro.

Pero estas soluciones avanzadas no solo se viven en el Distrito Nacional y la Provincia Santo Domingo, también han llegado a Santiago y otras provincias. Y es que con sus acciones desde el gobierno el PLD ha demostrado que en él el pueblo dominicano tiene su mayor doliente, con vocación de trabajo, capacidad y visión de futuro.

Así seguirá aconteciendo con independencia de lo que piensen nuestros adversarios  y la incomprensión de los que no alcanzan a interpretar las señales de los tiempos en que vivimos. Fue lo que nos enseñó Juan Bosch. Y lo que bien se aprende, no se olvida.