La comunidad internacional ha expresado su solidaridad con la nación que ha sufrido un nuevo acto de terror en un tiempo breve.
La tragedia de Niza ha enlutecido al mundo. La celebración del inicio de la revolución (aniversario de la Toma de la Bastilla) que inspiró declaración de los derechos humanos y ciudadanos, se convirtió en una tragedia.
La condición de aldea global hizo posible que se viviera en las pantallas de las televisoras convencionales, por el Internet o las redes sociales, el avance de un camión a alta velocidad llevándose consigo la vida de adultos, jóvenes y niños.
Un inmigrante de 31 años, fue el causante de la tragedia. Un acto de barbarie totalmente injustificable desde cualquier punto de vista, político, religioso o social. Murieron 84 personas, entre niños, adolescentes y adultos utilizando como arma un camión, medio de transporte de tanta utilidad en la vida cotidiana en todas las latitudes.
La tragedia pudo ser mayor si el terrorista no hubiera sido abatido por agentes de la policía francesa, aunque las víctimas pudieran aumentar porque, por lo menos, 52 de los heridos están en situación crítica.
El apoyo al pueblo y al gobierno de Francia han estado presentes. Desde República Dominicana el Presidente Danilo Medina expresó su solidaridad y consternación al presidente de la República Francesa, François Hollande, por la masacre perpetrada contra los espectadores del cierre de la celebración del Día de la Toma Bastilla en la ciudad de Niza.
Al igual que el Presidente dominicano, dignatarios y dirigentes políticos de todo el mundo han reaccionado con horror al atentado.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) condenó el horrendo acto de terror al igual que el ex presidente de la Republica y Presidente del PLD, Leonel Fernández: “Condeno el acto de salvajismo perpetrado en Niza. Mi solidaridad con los familiares de las víctimas, los heridos y con el pueblo de Francia”, escribió.
Dos días después de la masacre el denominado Estado Islámico (EI) reivindicó el atentado confirmándose la característica de acto de terrorismo al lamentable hecho.
El cobarde crimen colectivo prueba la desesperación y fanatismo de unos individuos cuya única ideología es la muerte y el terror para crear pánico, miedo, objetivo que no lograrán.
“Horror”, “tragedia”, “shock” fueron los adjetivos utilizados por la prensa mundial para describir un atentado masivo que ha indignado al mundo y contrario a lo que se persigue, arman los ciudadanos de coraje y repulsa.
Con la masacre de Niza queda comprobado que también el terror se ha globalizado. Se amenaza o son víctimas las colectividades sean cuales sean sus convicciones o su condición social.
Es lo que está obligando a los países del mundo a integrarse en la decisión de combatir a un enemigo que estudia y practica miles de formas y que aprovecha los descuidos para atacar, herir o matar. El pasado jueves fue Francia, mañana puede ser otro país.




