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Por: Celenia Vidal: Observando diversas opiniones de los últimos días, la necesidad de renovación, la necesidad de evaluar, la necesidad de conectar con la sociedad, la necesidad de que no sean cambios de rostros para seguir iguales.
Reflexiono en algunas lecciones aprendidas en la práctica, a través de años en la militancia peledeista y los métodos de trabajo de Partido; métodos que es mucho más allá de los Círculos de Estudios, sus reuniones y los “folleticos de Don Juan”.
En ese accionar, recuerdo había dos puntos que no podían faltar en cada reunión:
a. Educación
b. Evaluación Crítica y autocrítica
A fuerza de repetirlo cada semana se incorporaba en nuestro ADN y convertía en cultura organizacional.
El peledeista estudiaba la sociedad bajo las sabias orientaciones del Prof. Bosch, aprendía a observarla, escuchar la sociedad a través de sus lectores al entregar Vanguardia semanalmente, hablar con ella e interpretarla.
Desarrollaba la capacidad de evaluar objetivamente los hechos de su organización de manera crítica y autocrítica para tomar medidas correctivas cuando lo ameritaba, pero también para reconocer y emular cuando los compañeros y compañeras lo hacían bien.
A fuerza de aceptar criticas se mejoraban los comportamientos y forjaba el carácter de los miembros del Partido.
Los tiempos han cambiado, los medios han evolucionado, las generaciones han cambiado; pero la esencia, los principios y valores al final de cuentas es lo que prevalece y se refleja en los comportamientos y por lo tanto convierten en la cultura organizacional.
Las organizaciones son entes abstractos que cobran vida, evolucionan y se transforman a través de las acciones de sus integrantes; por lo tanto son su reflejo.
Ojalá que este llamado a renovación, también sea una profunda reflexión sobre los principios y valores que han de primar en la cultura política de la organización.






