Ni la arrogancia ni la doble moral lo impedirán

Edición No. 1685 del 1 al 15 de noviembre de 2016

La parte del país que aún no se siente cómoda con el Partido de la Liberación Dominicana debería estar mejor representada. Es una lástima que no sea así. Partidos de oposición proactivos, juiciosos y responsables en sus actuaciones, con visión de futuro contribuyen, desde la posición que ocupen en la sociedad, a mejorar la actividad política y, en consecuencia, a que los cambios que estamos llamados a propiciar en esas y otras áreas todos se produzcan más temprano que tarde.

Nuestra oposición política no ha comprendido esa parte de su función, pese a la lección que el pueblo dominicano viene dándole desde hace años. Empezaron la pasada campaña electoral dando palos a ciega, así la terminaron y todavía se empeñan en continuar de ese modo.

Por lo menos esa es la conclusión a la que nos lleva su proceder en cuanto a las discusiones para la aprobación de la Ley de partidos y agrupaciones políticas y la modificación del régimen electoral, así como la conformación de la Junta Central Electoral.

Todos recordamos cómo de buenas a primeras se retiraron del diálogo que coordina monseñor Agripino Núñez Collado, con el argumento de que el Partido de la Liberación Dominicana maniobraba para imponer una Junta Central Electoral a  su medida. Se dedicaron  entonces a organizar caminatas y misas. En sus pretensiones sin sentido llegaron incluso a solicitar al presidente de la República, compañero Danilo Medina, que interviniera en la solución de un problema que ellos habían creado y cuya solución es facultativa de los miembros de otro poder del Estado, en este caso del Senado. No conforme con tantos dislates luego acusan a quien habían solicitado su intervención, el Presidente de la República, de haber presentado  candidatos para la nueva la Junta Central Electoral. Esto último lo desmintió luego el propio Núñez Collado, asegurando que el presidente Danilo Medina no había presentado en ningún momento candidatos a la JCE.

Como acontece siempre, la verdad salió a relucir el 10 de este mes, cuando el compañero Reinaldo Pared Pérez, secretario general de nuestra organización, reveló que quienes habían presentado una lista con 14 o 15 candidatos y candidatas a miembros de la JCE había sido precisamente la oposición. O sea, ellos habían hecho lo que le atribuyeron al Presidente Danilo Medina,  después de olvidar  que semanas antes le habían solicitado su intervención en un asunto de otro poder del Estado. Y quedaron tan evidenciado en este juego de doble moral que tuvieron que admitir, aunque fuera a regaña diente, que presentaron la lista  mencionada por Reinaldo Pared Pérez, quien cuando dice que la mula es baya es porque tiene los pelos en la mano.

Al igual que lo hace con todos los asuntos de interés nacional, en el caso de la elección de la nueva JCE el PLD viene jugando con las cartas sobre la mesa, de cara al pueblo. Su Comité Político discute esos temas, le informa al país a través de sus voceros lo que decide, que no es otra cosa que lo más conveniente para el país. Así procedió en su última reunión, el 14 de este  mes, tras la cual hizo público la formación de una comisión del más alto nivel para dar seguimiento a la elección de los miembros de la JCE que deberá hacerse en los próximos días.

En el PLD se apuesta a una Junta Central Electoral compuesta con dominicanos probos, con capacidad gerencial para el buen desarrollo de las múltiples responsabilidad de ese órgano, entre las que figura lógicamente la organización de las elecciones de 2020, así como con la responsabilidad para proclamar en su justo momento a los ganadores que haya decidido el pueblo.

Lamentamos, en esa línea de conducta y de propósitos, que la oposición se haya automarginado de la discusión coordinada por monseñor Núñez Collado. Respetamos su decisión a la vez que dejamos claro nuestro criterio: El país merece una buena Junta Central Electoral, y la tendrá con la participación de la oposición o sin ella. La arrogancia y la doble moral no lo impedirán.