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Por: Luis Fernández | El golpe de Estado del 25 de septiembre de
1963, que derrocó al gobierno constitucional
del profesor Juan Bosch, primer mandatario
elegido democráticamente tras la caída de la
dictadura de Rafael Leónidas Trujillo significó
un duro retroceso para la democracia
dominicana y el conjunto de medidas
económicas, políticas y sociales que se
venían ejecutando en favor del pueblo
dominicano.
En apenas siete meses Juan Bosch abrió un
camino de esperanza para la sufrida nación dominicana y sus
sectores más vulnerables, su gestión gubernativa patriótica,
reformadora, de incuestionable honestidad administrativa y de
profundo reordenamiento económico y social, fue inmediatamente
enfrentada por las fuerzas de la reacción nacional, para impedir que
se desarrollaran las transformaciones propuestas.
En el corto periodo de siete meses Juan Bosch impulso una verdadera
revolución democrática, con respeto a los poderes del Estado, a los
derechos civiles y políticos de todos los ciudadanos, a la utilización
honrada y eficiente de los fondos públicos, a la igualdad de
oportunidades para todos, dando pasos a la transición de una férrea
dictadura, a un auténtico estado democrático.
El gobierno democrático de los 7 meses aprobó y Promulgó la
Constitución de 1963, carta magna altamente progresista que
establecía la educación laica, la separación entre la Iglesia y el
Estado, derechos laborales avanzados, limitaciones al latifundio, al
monopolio y al minifundio, la necesidad de una reforma agraria y la
rendición de cuentas de los funcionarios públicos.
Fue este gobierno progresista el que impulso las villas de la libertad
que pretendían agrupar a las familias campesinas en concentraciones,
con las que se pretendía beneficiar a más de 750,000 campesinos y
sus familias, el que consagro el derecho de la familia campesina a
tener tierras y a recibir ayuda técnica y crediticia del estado,
sustituyendo los métodos productivos atrasados de los años 60 por
una sociedad moderna con capacidad de producir riquezas.
Esta corta gestión fue la que estableció el derecho de la participación
de los trabajadores en los beneficios de las empresas, el derecho a
huelga, libertad sindical, libertad de pensamiento, de asociación, de
cultos, igualdad de derecho del hombre y la mujer, los sociales y
económicos, las garantías constitucionales y el respeto absoluto de
los derechos humanos.
Le correspondió al profesor Juan Bosch iniciar a partir del 27 de
febrero de 1963, una etapa histórica y memorable en nuestro país,
con la instauración del primer régimen democrático después de la
funesta dictadura trujillista, lo que despertó muchas expectativas y
esperanzas en la población y provoco un choque frontal con los
sectores más tradicionales y atrasados del país que pasaron a la
conspiración artera, contra el gobierno constitucional.
Estos sectores iniciaron un boicot contra el gobierno legítimo y lo que
no lograron por la vía electoral, lo hicieron a través de un plan
subversivo apoyado en acciones conspirativas de políticos de derecha,
sectores empresariales, grandes propietarios de la tierra, estamentos
de la iglesia y grupos militares con el aliento de fuerzas extranjeras,
la oligarquía dominicana no podía permitir el desarrollo de un
régimen verdaderamente democrático en la República Dominicana.
El gobierno de 1963 se convirtió en un gobierno garantista de los
derechos de los pobres del pueblo dominicano, que siempre habían
sido excluidos de las conquistas económicas y de sus derechos
políticos, los que ahora comenzaban a disfrutar, a través de las
medidas tomadas por el gobierno que presidia Juan Bosch, y esto
naturalmente no era agradable entre los sectores más poderosos del
país.
Los esfuerzos de la República dominicana por un régimen
democrático, con justicia social, sufrieron un grave retroceso político,
institucional y social para el país, debido a esta acción criminal de
fuerzas antinacionales unidas al poder extranjero, que sepulto la
primera experiencia democrática dominicana tras el fin de la
dictadura de 31 años de Rafael Leónidas Trujillo.
El pueblo dominicano resistió la imposición de la atrasada oligarquía,
primero con movilizaciones sociales y populares, con el levantamiento
de los hombres y mujeres del 14 de junio, cuyo líder Manuel Aurelio
Tavares Justo murió asesinado junto a un grupo de combatientes y
finalmente con la revolución de abril de 1965, movimiento
insurreccional organizado por Juan Bosch y el héroe nacional coronel
Fernández Dominguez.
Este levantamiento popular de civiles y militares logró el
derrocamiento del triunvirato gobernante y cuando ya se acercaba la
toma del poder por el pueblo en armas, al derrotar a las fuerzas
militares que se oponían a su avance, ocurrió la segunda intervención
militar norteamericana el 28 de abril de 1965, con el fin de impedir el
triunfo definitivo de las fuerzas populares y el regreso al gobierno
progresista de 1963 y del profesor Juan Bosch.
Al analizar estos hechos el maestro señaló que, “Ese golpe me hizo
pensar a mí que no era cierto que los Estados Unidos era el dirigente
mundial de la democracia o no era la democracia que yo pensaba.
Empecé a poner en duda las ideas que tenía antes de 1963’’ y
agrego, ‘Los yanquis hicieron aquí lo que hicieron las fuerzas de la
reacción en Chile: mataron la democracia chilena como aquí
asesinaron la democracia dominicana, porque los yanquis creen que
cualquier revolución que se haga en el mundo es socialista o
comunista y eso para ellos es imperdonable’’.
Al conmemorar los 63 años del funesto y bochornoso golpe militar de
1963, el pueblo dominicano tiene bien presente en su memoria
histórica al gobierno democrático y progresista del profesor Juan
Bosch y los programas de reformas políticas sociales, económicas y la
constitución de 1963 la más progresista y democrática del país que
impulso el gobierno de los 7 meses en beneficio de la nación.
Los sectores que contribuyeron al derrocamiento del primer gobierno
constitucional elegido mayoritariamente por el pueblo en las
elecciones del 20 de diciembre de 1962, provocando la ruptura del
orden constitucional y democrático de la República Dominicana,
merecen la condena histórica de los dominicanos.
La interrupción violenta de la gestión del presidente Juan Bosch el 25
de septiembre de 1963 truncó el avance institucional y social de la
nación, sumergiendo al país en una profunda crisis política y social
que derivó en la posterior guerra civil de 1965, en la segunda
intervención militar de los Estados unidos y en un largo periodo de
inestabilidad política.
Juan Bosch al reflexionar sobre los 7 meses de su gobierno afirmo
que, “hemos permitido toda clase de libertades y hemos tolerado
toda clase de insultos, porque la democracia debe ser tolerante; pero
no hemos tolerado persecuciones ni crímenes ni torturas ni huelgas
ilegales ni robos porque la democracia respeta al ser humano y exige
que se respete el orden público y demanda honestidad”.
“Los hombres pueden caer, pero los principios no”.
Preservar la memoria de este acontecimiento es fundamental para
reafirmar el valor inquebrantable de la democracia, la soberanía
popular y el respeto absoluto a la voluntad del pueblo en las urnas.






