Edición No. 1689 del 1 al 16 de enero de 2017
Iniciamos un nuevo año que nos trae nuevos y viejos retos. El 31 de diciembre se cerró un ciclo, caracterizado, en lo político, por triunfos electorales de nuestros candidatos y nuestra organización, la instalación de un nuevo gobierno, la conformación de la Junta Central Electoral y el afianzamiento del Partido de la Liberación Dominicana como la principal fuerza política del país.
En lo económico, el ciclo que termina se caracteriza por la consolidación del crecimiento económico, en el marco de una gran estabilidad, con control en la prima del dólar, crecimiento de los sectores turismo, zona franca, entre otros, a todo lo cual se le suma el desarrollo de un vasto programa de construcciones de obras que de una forma u otra se ha sentido en la mayoría de las provincias.
Sin embargo, lo hecho hecho está. Ahora debemos mirar hacia adelante, donde hay nuevos horizontes y nos esperan nuevos compromisos. Desde hace tiempo se sabe que el movimiento es una ley de la vida. Nada permanece estático. La sociedad está en constante movimiento, satisfaciendo necesidades y creando otras. Para este año, por ejemplo, nacerán miles de niños, a los que hay que garantizar alimento, ropa y medicina; otros entrarán al sistema educativo, y necesitarán aulas, profesores, útiles escolares; no pocos saldrán graduados, y precisarán dónde poner en práctica lo que aprendieron en las universidades o en los politécnicos; en fin, siempre tendremos por delante lo que algunos llaman pisos de necesidades, a los que debemos ascender con satisfacciones.
Para este año ya hay definidos compromisos concretos que debemos afrontar como sociedad organizada. Uno de ellos es la aprobación de las diferentes legislaciones que vienen ponderándose desde el año pasado. La Ley de partidos y organizaciones políticas, y la Ley Electoral se destacan como las principales. A nuestro juicio ya se han agotado todos los pretextos, para no aprobar las mencionadas legislaciones. El país no está en condiciones de esperar más.
Otro tema pendiente, y que deberá afrontarse con carácter, es el de la definición y aprobación del pacto eléctrico. Tampoco en este caso se puede esperar más. También la actualización de la Constitución con la aprobación de leyes dispuestas en ella, así como de otras decididas por el Tribunal Constitucional en sentencias exhortativas, cuya inexistencia limita en gran medida nuestra vida política y social.
En aspectos propios del Partido, hemos venido mencionando semana tras semana la aplicación de las decisiones del VIII Congreso Ordinario. Es necesario aprovechar los primeros meses de este año para cerrar este capítulo de la vida partidaria, con el propósito de que sus efectos puedan verse y afianzarse en el tiempo. Nada se hace con lograr este propósito cuando ya nos hallemos próximo a los preparativos del IX Congreso Ordinario.
Otro asunto al que debemos dedicarnos para llevar a feliz término es al conocimiento de los casos de violaciones presentados en el congreso elector recién pasado. De no afrontar esas violaciones, se estaría alimentado la posibilidad de su repetición, de seguro agravada, en próximos congresos. En fin, tenemos compromisos suficientes para mantenernos ocupados durante todo este año.
Es también otra ley de la vida el que el trabajo hace al hombre. Y los peledeístas hemos sido hechos por el trabajo partidario sistemático en los 43 años de vida de nuestra organización. Confiados en esa experiencia, damos por sentado que esos compromisos y los nos mencionados para no hacer esta nota editorial innecesariamente extensa, así como los que puedan surgir en el transcurso del año, serán, todos, encarados y resueltos al modo enseñado por el Profesor Juan Bosch: de manera eficiente y poniendo delante siempre los intereses del pueblo.



