Desde el 26 de enero hasta el 27 de febrero se conmemora en nuestro país, desde hace años, el Mes de la Patria. Es una celebración enmarcada entre dos fechas de elevado valor simbólico para los dominicanos. En la primera conmemoramos el día del natalicio del patricio Juan Pablo Duarte y en la segunda la consumación de sus desvelos y de los demás trinitarios: la independencia nacional. Entre ambas fechas tiene lugar la conmemoración del natalicio de Matías Ramón Mella, quien vio la luz el 25 de febrero de 1816.
La construcción de la dominicanidad no es un hecho definitivo, que se debe dejar sentado de manera inmutable, sino un proceso en desarrollo por el que hay que luchar cada día. Por eso, precisamente, debemos aprovechar las ocasiones de las grandes realizaciones y las de las pequeñas, así sean de mero valor simbólico, para reflexionar en los hechos de nuestros próceres y el significado de su legado.
Con ese criterio es con el que debemos ver las actividades que se han organizado para la celebración de las mencionadas efemérides y la razón de ser de su establecimiento con carácter de especial en nuestro calendario.
Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella, Francisco del Rosario Sánchez, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandrino Pina, Félix María Ruiz, José María Serra y Jacinto de la Concha, entre otros trinitarios; Gregorio Luperón y Gaspar Polanco, entre otros restauradores; Francisco Alberto Caamaño y Rafael Tomás Fernández Domínguez y demás héroes de la Revolución de Abril, así como nuestros grandes civilistas, deben ser asumidos como referentes permanentes. Y la mejor forma de lograr esto es difundiendo su vida, sus hazañas, sus aportes y desvelos por lograr nuestra independencia, por conservarla y defenderla cada vez que se ha visto en peligro de perecer. Ese esfuerzo debe cubrir también a nuestros símbolos patrios: la Bandera y el Himno Nacional.
Así lo hemos entendido en el Partido de la Liberación Dominicana bajo el estímulo de nuestro líder histórico, el Profesor Juan Bosch, quien consideraba propicia toda ocasión para hablar de nuestros padres fundadores. Ahí están sus escritos, como testimonio irrefutable de lo que decimos. Quien se anime a visitar la Casa Nacional del PLD en cualquier época del año, pero de manera especial en estos días de regocijos patrios, notará de inmediato el interés que prima allí por la preservación de la memoria de nuestros próceres.
Con ese precedente, no debería de extrañar a nadie el empeño que los gobiernos encabezados por nuestra organización han puesto en ese propósito. El mejor ejemplo de esto lo tenemos en el establecimiento de la conmemoración de que venimos hablando y la creación de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias el 25 de enero de 1997, que tan buen servicio ha dado en la difusión de las hazañas de nuestros patriotas y en las numerosas actividades patrióticas organizadas o apoyadas por las autoridades.
Así, pues, en la celebración del Mes de la Patria digamos presentes en las actividades que se organicen con ánimo de difundir algún aspecto de nuestras luchas patrióticas o de la vida de nuestros padres fundadores, a quienes cada día debemos recordar con devoción nacionalista y cuya memoria reverenciamos en el mes que les dedicamos y siempre.



