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Por: Pastor Jhonny Encarnación
En los últimos días se ha querido colocar en el centro del debate político la idea de un enfrentamiento interno entre dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana. Sin embargo, considero que la verdadera reflexión que debemos hacernos no es quién debate más, sino quién está más comprometido con el pueblo dominicano y con el fortalecimiento de nuestra organización.
El país atraviesa momentos de grandes desafíos: aumento del costo de la vida, dificultades en los servicios básicos, incertidumbre económica y una población que reclama respuestas concretas. Frente a esa realidad, el PLD no puede distraerse en discusiones que benefician más a nuestros adversarios que a nuestra militancia.
Las diferencias internas, cuando existen, deben resolverse en los organismos correspondientes del partido, con respeto a nuestras normas y a nuestra institucionalidad. Convertir los procesos internos en espectáculos públicos solo alimenta narrativas de división y desvía la atención de los problemas reales que afectan a la gente.
El PLD cuenta con un extraordinario capital humano. En el Comité Político y en el Comité Central existen hombres y mujeres con amplia experiencia de gobierno, capacidad técnica y formación política para defender las ideas del partido en cualquier escenario. Figuras como Francisco Javier García, Francisco Domínguez Brito, Andrés Navarro, Charlie Mariotti, Margarita Cedeño, Zoraima Cuello, Danilo Díaz, Abel Martínez y muchos otros representan la fortaleza intelectual y política de nuestra organización.
Pero el pueblo también espera algo más que buenos discursos. Espera cercanía, sinceridad, humildad y propuestas que respondan a sus necesidades diarias. La política no puede reducirse a un ejercicio de oratoria; debe convertirse en un compromiso permanente con la gente.
Por eso hago un llamado a toda la militancia: presidentes provinciales, municipales, de circunscripciones, de Comités Intermedios y de Comités de Base, así como a cada miembro y simpatizante del partido, a concentrar nuestros esfuerzos en el trabajo organizativo, en las visitas a las comunidades, en escuchar al pueblo y en fortalecer nuestras estructuras.
La historia ha demostrado que cuando el PLD trabaja unido y enfocado en servir a la población, obtiene la confianza mayoritaria de los dominicanos. No permitamos que las distracciones nos aparten de esa misión.
Hoy más que nunca necesitamos unidad, disciplina y trabajo. La mejor respuesta ante cualquier intento de división es una militancia organizada, activa y comprometida con el bienestar nacional.
Porque al final, más allá de cualquier debate coyuntural, es el propio pueblo quien continúa recordando que con el PLD se vivía mejor.





