Jóvenes: el PLD tienes las puertas abiertas para ustedes

El día 30 de este mes se cumplió un nuevo aniversario de la muerte del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina. El dictador había gobernado el país desde agosto de 1930. Una generación nació y creció durante su extensa dictadura. Ahora que se cumplen 58 años de su muerte, dos generaciones han  nacido desde aquel lejano día.

Es irrelevante si entre los participantes en el ajusticiamiento del sátrapa había gente que actuó por razones meramente personales; tampoco tiene importancia para la línea de razonamiento de este comentario editorial si los ajusticiadores actuaron exclusivamente por iniciativa propia o si tuvieron algún tipo de colaboración del gobierno de los Estados Unidos. Lo que importa es destacar que la muerte de Trujillo fue una decisión política que ha tenido consecuencias políticas hasta nuestros días. Y que con su actuación esos dominicanos se ganaron un espacio  privilegiado en nuestra historia y la conciencia nacional del pueblo dominicano.

Desde la muerte de Trujillo el pueblo dominicano ha venido avanzando, a veces con pasos lentos, y en ocasiones con pasos más ágiles.  Pero siempre ha avanzado, por suerte. Y los avances se han dado en todas las áreas del quehacer nacional. Sin embargo, se ha llegado a un punto, al parecer, en que nos hemos acostumbrado tanto a la nueva fase de la vida institucional que un sector importante de personas mayores y jóvenes solo recuerdan, y de manera vaga, que existió una dictadura que nos mantuvo amoldazado durante 31 años precisamente el día de la conmemoración del inicio de su final.

Y esa situación tiene implícito el peligro de que muchas gentes no valoran adecuadamente el espacio democrático de que se disfruta en el país. Esta indiferencia se manifiesta, por ejemplo, en desinterés por votar, ahora precisamente que  se tiene la posibilidad de sufragar por el que se desea sin que el voto sea escamoteado; se manifiesta también en cierta apatía hacia las cosas de interés público, lo que se expresa en que muy pocos se suman a una campaña social si no aparece “lo mío”.

Es cierto, algunos partidos y políticos son responsables en alguna medida de esa actitud. Pero ese mal ejemplo debería servir para motivar una mayor participación encaminada a su superación y la de sus consecuencias.

Esa es una de las responsabilidades del Partido de la Liberación Dominicana. Desde la conducción por nuestro Partido de la cosa pública durante casi 20 años se ha fortalecido el espacio democrático por el que se luchó, en el país y desde el exterior, durante la dictadura de Trujillo y en los primeros quince años de su desaparición. También se le ha dado un contenido económico y social a ese espacio democrático  en la media en que las circunstancias del país lo han permitido. Ahora debemos trabajar para que las nuevas generaciones se hagan copartícipe en las luchas por su preservación y fortalecimiento.

Con ese propósito, el Partido ha abierto sus puertas para que los jóvenes vengan, entren y digan: aquí estamos, venimos a hacer lo nuestro, como nuestros mayores hicieron lo suyo.

Es tiempo de que los jóvenes se preparen para recibir la antorcha. En el Partido de la Liberación Dominicana, que es una organización de oportunidades, los recibimos con los brazos abiertos.